Los abrazos rotos

Críticas y análisis, Directores, En cartelera Añadir un comentario

Con un gran título que hace referencia a momentos de intimidad perdida, recuerdos destrozados y relaciones terminadas, Almodóvar triunfa de nuevo con su más reciente largometraje, Los abrazos rotos.

Harry Caine, en otros tiempos conocido como Mateo Blanco, es un ex director de cine que nos lleva al Madrid de 1994 para revelar una historia dominada por traiciones, celos, pasiones prohibidas y el poder.

Una vez más la protagonista femenina es Penélope Cruz, musa del director manchego, quien más que una actriz interpretando a una actriz aparece como una visión: elegante, guapa, decidida, la mujer que todos quieren y no todos pueden tener. De este bien logrado concepto se excusa la película para elevar a Cruz como el objeto de deseo de 2 hombres completamente diferentes, el rico y viejo empresario acaudalado Ernesto Martel contra el joven y prometedor director de cine Mateo Blanco.

Aunque el conflicto pudiera parecer trillado, Almodóvar logra darle un giro renovado y hacerlo interesante al agregar, como ya es su costumbre, diversas historias paralelas en torno a Lena (Cruz) y Mateo (Lluís Homar) y que intensifican el panorama y distraen la atención de la historia de amor, convirtiendo la película en un drama complejo pero a la vez aterrizado y creíble.

Almodóvar hace gala de su genialidad al incluir en el guión elementos tan peculiares y absurdos que hacen que el público estalle en carcajadas, como el obsesionado personaje de Ray X o Ernesto Jr. quien sigue a Lena con una cámara en mano y documenta todos sus pasos, o Lola Dueñas (otras “chica Almodóvar”) quien se encarga de leer los labios del material obtenido a Ernesto Matel, pareja de Lena; o la gran secuencia entre Mateo y Diego, hijo de su fiel asistente, hablando sobre la película de vampiros “Dona sangre”.

Los abrazos rotos es, además de una película emotiva y sincera, un homenaje al cine. El espectador observa una película que habla, se desarrolla y cuenta cómo se hace una película. Términos como “montador”, “toma”, “escena”, “pruebas de color” son ampliamente utilizados haciendo partícipe a la audiencia en un proceso que quizá nunca han visto y mucho menos en cine, que es el quehacer de un cineasta y la ardua tarea que esto conlleva.

Almodóvar lo hizo de nuevo, no sólo por lograr una película consistente y que entretiene, sino por hacerla de una manera tan sencilla y visualmente atractiva que al salir de la sala uno piensa que ser director de cine es la tarea más fácil del mundo.

Además, Almodóvar sorprende y lleva al límite esta situación de “película dentro de una película” al darle vital importancia al campo de lo visual: las fotografías de Lena y Mateo, la cámara de video que hace el papel de espía, la ceguera de Mateo que lo lleva a cambiarse de nombre por Harry Caine y la utilización de escenas de “Chicas y maletas”, última película de Mateo como director y con la cual Los abrazos rotos termina.

Sofia Saucedo

Una respuesta para “Los abrazos rotos”

  1.   Add karma Subtract karma  +0
    gh_gabriel_sv@hotmail.com amo a pe cruz dijo:

    joder, qe arte, simplemente, es guapisima, me encanta, es verla y ponerseme los pelos de punta, me encanta como actriz, como persona, como biste, como habla, lo guapa qe es….. me encanta, no puedo decir mas, me encanta, la amo”

    http://www.fanspecruz.blogspot.com

    Para los fans o no fans, un blog donde se ueden contextar a la pregunta y opinar

Deje un comentario